jueves, 15 de marzo de 2018

Viernes dando la nota #VDLN: Paloma blanca

No son muchos los grupos que se atreven a tratar el tema de la muerte gestacional/perinatal, y la verdad es que no soy muy fan de la nueva "Oreja de Van Gogh", pero esta canción y en estas fechas me toca...


Ya sabéis que estas fechas no son las mejores, pero mañana quiero todos los abrazos del mundo en el MBDay 18 de @Madresfera


Mi pequeña Emma, dos años sin ti.



Llevo toda la semana sintiéndome vacía, perdida, más triste de lo ya habitual. Es curioso como cuando parece que estás bien, todo vuelve a empezar. Hoy hace dos años de la que, sin duda, ha sido la peor experiencia de mi vida, hoy hace dos años que te fuiste princesa y es como si aún te siguiera esperando, como si aún te sintiera dentro.

He encontrado estas líneas que no publiqué el año pasado…

“Llevo media hora delante del teclado, mirando al vacío, sin escribir una letra, casi sin moverme, con los ojos inundados en lágrimas mientras en mi cabeza se agolpan ideas, recuerdos, sentimientos… y me doy cuenta, que realmente ha pasado un año, un año desde que te arrancaron de mi vientre y nos separaron para siempre, un año desde que se paró tu corazón y te perdimos mi princesa, un año desde la primera y última vez que te vi, tan pequeña, tan bonita, tan perfecta… 

Y mientras escucho canciones derrotistas solo puedo pensar en todo lo que el destino nos robó, mi pequeña, una vida por delante que se esfumó en un segundo, un mundo de ilusiones perdidas y sueños rotos, tantos planes que han quedado en el olvido…”

Realmente ha pasado un año desde ese escrito y todo sigue igual, dos desde que te perdimos y no ha dejado de doler, NO, no hemos pasado página, NO, no te hemos olvidado. Y aunque nadie pueda comprenderlo, aun no me hago a la idea de que nunca escucharé tu risa, no te veré jugar, dar tus primeros pasos, ni crecer junto a tus hermanos. Porque no estas y eso es algo que me aun hoy dos años después me cuesta asimilar.

      Y a veces pienso que si te tuviera conmigo #Bizcochilla no habría nacido, tengo sentimientos encontrados, y duele aún más.
      Y a veces me sorprendo mirando a tus hermanos sonriendo, feliz y duele aún más.
      Y escucho como #Gusanito le habla de ti a vuestra hermana, y duele aún más,
      Y aun te pienso cada día intentando recordar cada rasgo de tu rostro, porque me aterrar olvidarte, y duele aún más.
      Y nos dicen pero si ya tenéis a #Bizcochilla, y duele aún más.
Porque NO, no te hemos reemplazado, porque tú eres única, siempre serás mi primera hija y yo siempre seré tu mamá.

Hoy es un día gris, un día extraño, un día para recordar, para olvidar, para sentir, para celebrar, para añorar. Hoy celebramos tu segundo cumpleaños y lloramos tus dos años de ausencia. Hoy solo puedo decir que te quiero mi niña.

Mi pequeña Emma te sueño cada noche, te quiero, te extraño, te cuido, te abrazo y te doy todos los besos que no te puedo dar despierta.

martes, 13 de marzo de 2018

#MiércolesMudo ~ ¿Parece una letra?


Ayer intentamos preparar el regalo del día del padre para el abuelo, ¿Que os parece? ¿Parece una letra??


Pincha en el recuadro azul para participar y conocer a todos los participantes en este carnaval.
¡Feliz Miércoles Mudo!

viernes, 9 de marzo de 2018

Duelo, culpa, perdón - Volviendo a cuidarme.

La culpa, ¡ay la culpa!, la tenemos tan intrínseca en nuestra vida, como mujeres, como madres, como madres en duelo. Y la culpa a veces es tan fuerte, tan tediosa, que controla por completo nuestra vida.

Culpa por no llevar un embarazo perfecto, por no haberte cuidado, por no haber comido mejor, por no haber andado más, por no haberle hablado lo suficiente, por no haber hecho caso a sus patadas, por no haber escuchado a tu instinto, por no haber insistido en urgencias, por no haber ido a urgencias, por no haber sabido protegerle, por haberle perdido… repasamos cada movimiento, cada interacción, yo creo que fue aquí cuando pasó, yo creo que eso fue lo que hice mal, buscamos culpables y nos mortificamos hasta casi agonizar de dolor.

Cuando pierdes un bebe, es curioso cómo la gente, sin conocimiento, tiende a “aconsejar” bueno ahora te vuelves a quedar enseguida, mujer legrada mujer embarazada, tenéis que ir a por otro, lo mejor para superarlo es tener a otro bebe en brazos.

Lo siento pero NO se supera y NO, un clavo NO saca a otro clavo.

Y entonces, un día, puede que llegue el momento en el que vuelves a ver el positivo, quizás demasiado pronto, no estabas preparada para pasar por todo otra vez, quizás se hizo esperar demasiado y lo deseas tanto que casi duele…  y hay alegría sí, pero también hay mucho miedo y sobre todo CULPA, culpa por querer, desear, ese nuevo bebe, culpa por no poder quererle tanto como al que ya no esta, culpa incluso por rechazarle. Culpa por no poder hacer lo mismo que en embarazos anteriores, culpa por no poder borrar ni un instante a tu estrella de tu mente, culpa por olvidarla aunque sea un segundo, culpa por sentir que la estás reemplazando, culpa, culpa, culpa.

Sin darte cuenta entras en una espiral de culpa desbordante, que te absorbe, que te embulle, que te corroe por dentro y destroza tus entrañas. Y cuando la culpa y el dolor se unen con esa pasión enfermiza, nos comportamos sin querer de forma cruel, con los que nos rodean, con los que queremos, pero sobre todo con nosotros mismos. Nos castigamos, para sobrellevar el dolor, para soportar su perdida. Porque es lo que nos han enseñado, porque tienes que pagar por tus actos y errores. Y sin apenas pensarlo encuentras cientos de formas de autoflagelarte.

En mi caso deje de cuidarme, me había cuidado tanto durante el embarazo, para finalmente, no tenerla conmigo, que para que iba a continuar haciéndolo. Si no había sabido protegerla, si no había podido cuidar a Emma, no merecía cuidarme yo.  Deje de comer bien, deje de arreglarme, deje de ponerme cremas, de atender mi pelo, me deje, me abandone. Porque era mi castigo, porque no merecía otra cosa más que el abandono y el olvido en el más oscuro agujero de mi mente. Cuando me quedé embarazada de mi pequeña arcoíris, el castigo no terminó solo se transformó, tenía que cuidarme por ella, pero había muchas otras formas de cumplir mi pena. Y una vez que la Bizcochilla nació sana, sin darme cuenta continúe mi penitencia.

En apenas una semana hará 2 años que Emma se fue. Hoy hace 2 años, dos largos años que nos dijeron que no podríamos tenerla. No la he olvidado, no he superado nada, pero poco a poco estoy aprendiendo a vivir sin que el dolor me consuma y a perdonarme.

Ojo a la palabra PERDONARME

Porque es la única forma de mantener la culpa a raya, de recuperar la serenidad y volver a sonreír de verdad. Porque todo proceso de duelo lleva implícito el perdón, pero si hablamos de duelo gestacional y perinatal, perdonarse y reconciliarse con uno mismo es una ardua tarea. No solo necesitamos aceptación, deseo y voluntad para hacerlo sino que implica todo un recorrido interior, enfrentarnos a nuestros miedos, tristezas, enfado, desilusiones… Ese ansiado perdón, puede llegar de muchas formas dependiendo de nosotros y nuestras creencias, puede ser personal, espiritual, o de un profesional... pero es necesario que llegue.

Perdonarme creo que es una de las cosas más complicadas que estoy haciendo, o tratando de hacer, no es fácil dejar la culpa atrás. Y para ello me estoy poniendo pequeñas metas, pequeños logros. Porque creo que, una de las mejores formas de aceptar mi perdón es volver a cuidarme, sin culpas, sin remordimientos, sin motivos, solo cuidarme.  Hace unos días mi querida Cristina Quiles lanzó el reto #reboniqueándome y creo que es el empujón que necesitaba. Si queréis ver mis progresos los publicaré en las rrss con este hashtag.

Si habéis pasado por algo similar u os encontráis en un momento de búsqueda de perdón sea cual sea el motivo, os invito a reflexionar, a aceptar lo sucedido y liberar el pasado. Porque fuera o no tú culpa, ya has cumplido la condena, has pagado por todo lo que pudieras haber hecho. Yo he elegido seguir adelante, liberarme de la culpa que oprime mi pecho y me impide respirar con normalidad. ¿Qué eliges tú? ¿Me cuentas como te perdonaste o te estás perdonando?

lunes, 5 de marzo de 2018

Como liarla parda en la primera visita al oftalmológo

Hace unos meses nos comentaron que deberíamos hacerles una revisión anual a los niños desde los tres años, y pensé ¡pues ya llegamos tarde!

A unos meses de cumplir los 4 pedí cita con un oftalmólogo que le hizo varias pruebas, primero le miró con una máquina, pero #Gusanito no paraba quieto y no se dejaba hacer bien “la foto” del ojo, después tenía que decirle con un ojo tapado que figura veía en un cartel (como nuestras letras pero en feo). Empezó bien pero se cansó enseguida y empezó a decir tonterías.


Salimos de la consulta con una receta para ponerle gafas y la sensación de que no le había hecho ninguna prueba bien. Vamos que la revisión a pocos meses de cumplir los 4 fue un fracaso.

Con esa sensación se lo pregunte a su pediatra y le enseñe el informe que nos había dado el oftalmólogo. Ella me dijo que por lo menos en la seguridad social no se hacían revisiones antes de los 4 por la poca cooperación del niño. Pero que para quedarnos más tranquilos todos, nos mandaba al especialista.

Justo a las pocas semanas teníamos la revisión del niño sano y la enfermera también se quedó con un sabor agridulce de no saber si no cooperaba o realmente no veía bien.

El jueves 15 finalmente tuvimos la revisión con el especialista de la seguridad social. Nos fuimos los tres solos en autobús, #Bizcochilla en la mochila y #Gusanito un poco nervioso, porque su última visita al médico fue para las vacunas de los 4 años, yo le prometí que esta vez no le iban a pinchar. ¡Con lo guapa que estoy calladita!

Antes de ir, y con la experiencia anterior me había informado de que le iban a hacer, para ir preparándole. Solo iban a mírale la agudeza visual y la graduación con una técnica llamada esquiascópia, con gotas ciclopléjicas. No parecía demasiado complicado.

Llegamos antes de tiempo pero no había casi nadie y nos atendió la enfermera enseguida, una señora mayor (del pleistoceno) que no tenía ni idea de cómo tratar a un niño tan pequeño. Le sentó en un taburete y quería que apoyara la cabeza en una máquina que le llegaba por la frente. Con #Bizcochilla en la mochila y mi libertad de movimiento reducida, le ayudé a ponerse de rodillas, para apoyar la barbilla y la frente en la máquina, pero el peque andaba algo nervioso y no paraba quieto en un taburete redondo que se giraba fácilmente. La enfermera cada vez se enfadaba más y le hablaba peor, y cuanto peor le hablaba ella, #Gusanito más la desafiaba hasta que en un descuido ¡le apago la máquina!


Después le puso en una pared a identificar dibujos con un ojo tapado. Reconozco que eran menos feos, pero a mi parecer igual de complicados (había un pájaro que yo tuve que mirar varias veces para saber que era). Gusanito empezó a responder con su “no lo sé, es muy difícil”. “¿Pero lo ves? Cariño”, “Si pero es muy difícil mama”. Nos mandaron de nuevo a la sala de espera a que nos llamara el médico.


No tuvimos que esperar mucho para entrar en la consulta  y menuda diferencia, la oftalmóloga le conquistó en seguida, vio el informe de la enfermera y se enfadó bastante porque consideraba que los resultados no eran reales y las pruebas estaban mal hechas. Se las repitió ella misma con mucha dulzura y ayudando a #Gusanito en todo momento, dándole tiempo para calmarse y haciéndole reír. Después le puso unas gafas con cristales y tapándole un ojo le hizo responder pero cambió el panel de los dibujos por unas cajitas abiertas, ¡mucho más fácil decir si la caja está abierta hacia arriba hacia abajo!… finalmente le echo unas gotas para dilatar la pupila y nos pidió que esperáramos fuera. En 10 minutos tenía que echarle yo otra gota y en media hora le volvería a ver con la pupila dilatada.

El caso es que en la sala de espera el niño empezó a ponerse más irritable que de costumbre quejándose que le dolían los brazos. Con ayuda de un señor que estaba en la sala de espera conseguí echarle las gotas.
Justo después de echarle la primera gota me di cuenta de que #Gusanito tenía una roncha enorme en el brazo, lo primero que pensé fue en una picadura, luche con él para echarle la segunda gota. Y se puso mucho peor.


Justo en ese momento apareció la #pleistoenfermera a regañar a #Gusanito porque le habían “echado la bronca por su culpa”. Y venia toda decidida a gritarle a un niño de 4 años porque ella no sabía hacer su trabajo. Pero no la deje ni empezar y le enseñé las ronchas cada vez más grandes y por más sitios. Su primera reacción fue decirme que me llevara al niño corriendo a urgencias que era meningitis, y que me apartara de él (recordad que tenía a #bizcochilla en la mochila) porque se lo iba a pegar a la niña, y con pocos meses ¡suponía la muerte!! Así del tirón y sin respirar. Menos mal que había salido la oftalmóloga a llamar al siguiente y la escuchó.

Se acercó corriendo a ver al niño, y nos metió en la sala (pidiendo que esperaran fuera a los que acababan de entrar). Casi sin darnos cuenta, nos encontramos rodeados de unos 5 médicos y 6 enfermeras y #Gusanito desnudo en la camilla, cada vez más hinchado. Les oíamos nerviosos, llamando por teléfono pidiendo asistencia de urgencias pediátricas. Y claro #Gusanito cada vez más asustado. Terminaron poniéndole urbasón y nos dejaron en una sala esperando a ver si bajaba la reacción.

Cuando la reacción bajó, la oftalmóloga nos dijo que ya que tenía los ojos dilatados, lo suyo sería hacerle ya la prueba que le quedaba y así no teníamos que volver otro día y pasar por todo otra vez. #Gusanito seguía muy nervioso y dolorido, no paraba de llorar y ya no se fiaba de nadie, solo quería que yo le abrazara así que iba con #Bizcochilla en la mochila y con él en brazos de lado (un cuadro).

Y la #pleistoenfermera que empieza a decirle al niño que mejor que se vaya a casa, que así no le puede mirar, que ya le han reñido una vez por su culpa y que ya ha tenido bastante por hoy. Ahí ya me plante y le dije que me dejara hablar a mí con mi hijo tranquila y que esa era una decisión que teníamos que tomar nosotros y no ella.

Le senté en la silla y me puse de rodillas enfrente de él para que me mirara a los ojos. Le pedí que dejara de llorar con cariño para que pudiera hablar conmigo y espere a que se calmara. Le explique la situación, despacio y de forma sencilla para que el pudiera entenderlo y decidir. “Cariño la prueba que falta es solo la foto del ojo en la máquina de antes, ¿te acuerdas como ha sido? ¿A que no dolía?” “Si tenemos que volver otro día te tienen que volver a echar gotas en los ojos, y te va a volver a escocer otra vez” “No cariño, no creo que te tengan que volver a pinchar, porque supongo que te pondrán otras gotas diferentes, pero escuecen todas igual” “¿Qué quieres hacer? ¿Nos vamos y volvemos otro día y te lo repiten todo? ¿O entramos a hacerte la foto y terminamos lo que hemos empezado?” ‘Entramos mamá, me hago la foto y nos vamos a casa ¿vale?’

#Gusanito, entro se dejó hacer las pruebas tranquilo, sin moverse. Y la #pleistoenfermera que salta, si lo que le pasaba antes al niño era ¡que le dolía! Por eso no se dejaba el niño. Yo con los ojos como platos y sus compañeras pitorreándose de ella, “Claro porque ya le picaba antes de ponerle las gotas al pobre, como era meningitis…”


Salimos de allí después de horas, agotados, con un volante para ponerle las gafas, otro para urgencias para controlar que la reacción alérgica no tuviera réplicas y otro para su pediatra para que le hicieran las pruebas de la alergia. Pero esto os lo cuento otro día porque también “tiene tela” como dice #Gusanito.

jueves, 1 de marzo de 2018

Viernes dando la nota #VDLN: Moonlight shadow


Mucho se habla de las formas de educar modernas, y si nos paramos a pensar seguro que nuestros padres ya hacían muchas de esas cosas sin saber que lo estaban haciendo. Cuando me quedé embarazada de gusanito nos recomendaron elegir una canción y ponérsela de forma repetitiva para calmarle cuando naciera (creo que ya os lo he contando alguna vez) y que le recordara el vientre materno. Nosotros lo hicimos pensando que era algo guay e innovador, pero haciendo memoria y hablando con mi padre, yo también tengo canción de cuna.

El año que yo nací Mike Oldfield saco uno de sus singles mas reconocidos, Moonlight shadow y mi padre me la ponía a todas horas, porque le gustaba y porque según dice, parecía que mi también, daba más patadas cuando estaba en la barriga de mi madre y cuando nací me callaba a escucharla.

Si os soy sincera a día de hoy aun me la pongo cuando me siento nerviosa, cuando estoy muy triste o cuando simplemente quiero sonreír.

¿y vosotros teníais canción de cuna?

¡Feliz #VDLN!


miércoles, 28 de febrero de 2018

#MiércolesMudo ~ Días de recuerdo.


Son días de recuerdo, duros, grises, hace dos años nos encontrábamos sumidos en el miedo y la esperanza, realizando pruebas, esperando resultados sin imaginar por un solo instante cual sería el final. Dos años después aun siento en mi vientre la punzada que terminó con todo.

viernes, 23 de febrero de 2018

Viernes dando la nota #VDLN: Últimamente

Hace mucho que no participaba en los #ViernesDandoLaNota, y eso que reconozco que es de mis carnavales preferidos.

Vivimos en el frenesí del día a día y a veces es importante parar respirar y pensar. Ayer @patinadora me recordó una canción que estuve tarareando ya todo el día y es que “últimamente ando algo perdida”. Y eso llevó a la discografía completa y a robarme alguna sonrisa y más de una lágrima.

Pues eso que “De un tiempo a esta tarde llego siempre tarde”.


He vivido días muy oscuros pero “sucede también, que sin saber cómo ni cuándo, algo te eriza la piel y te rescata del naufragio“. A veces en la oscura tormenta sale el arcoíris, “abrazos que incendia la aurora en las playas del sur”.


Porque la vida nos hace crecer, a veces demasiado deprisa, que haríamos “si Peter pan viniera a buscarnos una noche azul”, quien no ha mentido “cuando juro ser aun esa niña”.


Esta canción siempre me ha hecho llorar cuando sentía “Que me atrapa mi destino”, pero  desde que soy madre la siento de otra manera. Porque “Quiero volar, lejos de aquí escapar, dime mi bien quien me llorara si me dan alas y echo a volar.” ha cambiado su significado.


 ¡Feliz #VDLN!






jueves, 22 de febrero de 2018

Solo yo siento mi dolor

¿Cuantas veces habéis oído eso de: “hasta que no lo vivas no sabrás lo que se siente”?

En la vida tendemos a buscar grupos de apoyo, gente que está en tu misma situación, que sabe cómo te sientes. Y eso tiene un porqué muy sencillo.


El filósofo griego Sófocles decía, “Tú puedes comprender mi dolor, pero sólo yo lo siento.”

Lo que sientes al ‘empatizar’ con alguien es tu propio dolor. Puedes imaginar, que es lo que está sintiendo, pero lo que tu sientes es tu propio dolor.

Te voy a poner un ejemplo personal. Esta mañana escuchando el podcast de saludesfera, hablaban de las enfermedades raras, he empatizado, he llorado y de repente he sentido mucho dolor. Ha habido un momento en el que he pasado de la empatía a la simpatía y me he perdido en mi propio dolor. Porque poniéndonos en el escenario más idílico posible, si mi hija estuviera viva, yo estaría en la situación de muchos de esos padres, esperando diagnósticos, esperando ayuda, esperando su muerte. ¿Les he comprendido?  Si, ¿He empatizado con ellos? Sí. Pero lo que sentía era mi dolor no el suyo.

Un ejemplo más sencillo, a ver si consigo explicarme. Pon que bailando nos caemos, te tuerces un dedo y yo me rompo el coxis. A ti te va a doler el dedo, y lo que vas a sentir al pensar en nuestro "pequeño accidente" es el dolor de tu dedo.  ¿Qué duele más? No importa, porque el dolor no es comparable y a ti lo que te duele es tu dedo.

Esta mañana también he caído en el error de pensar, al menos la tendría conmigo. ¿Qué dolor creéis que es más fuerte, que es peor? Enterrar a un hijo, o verle sufrir cada día. Las que hemos sufrido un duelo perinatal, tenderemos a decir, al menos ellos los pueden abrazar, los sienten, los cuidan, los tienen. El otro bando te dirá y no sin razón, que no hay mayor dolor en el mundo que ver sufrir de esa manera a tu hijo, y no poder hacer nada.


Por tanto ¿Qué dolor es más grande? ¿Acaso importa?

Por eso es inútil comparar duelos, porque ningún dolor es comparable a otro. Pensemos en una madre, que no es capaz de concebir un hijo de forma natural, puede llegar a sentir cada regla como una perdida, y vivir el duelo de su hijo no concebido. ¿Es menos el dolor de esa madre que el de otra que si lo concibió y lo perdió en el primer trimestre? Y vallamos un paso más lejos, es menor el dolor de esas madres, que el de la que lo perdió al final del embarazo?, o el de la que lo abrazó, lo escucho llorar, y lo vio irse al poco tiempo. El dolor no se puede comparar, porque solo sentimos nuestro dolor.

El problema es que el dolor se suele acrecentar con la culpa. Si no hubiera contraído esa enfermedad, si hubiera tenido mas cuidado, si, si, si.... Y al dejarnos llevar por todo ese cúmulo de sentimientos, pretendemos comparar y nos convertimos en victimistas, en gente toxica. Perdemos el respeto por la persona que tenemos al lado.“Tú no eres madre, porque no sabes lo que es el dolor del parto” “No eres una madre de verdad porque no sabes lo que es el sacrificio de dar el pecho”… ¿Os suena verdad?

Esto no es más que un pensamiento, un desvarío que ha surgido de mi duelo no transitado, pero este es otro tema y de culpas y duelos ya hablaremos otro día.



jueves, 15 de febrero de 2018

Terminos y símbolos en el duelo perinatal/gestacional

Últimamente me he dado cuenta de que cuando hablo de mi “pequeña arcoíris”, hay gente que me mira, sonríe y me dice “si es muy risueña sí”, pero no tienen ni idea de porque la llamo así. Afortunadamente cada vez se le está dando más visualización al duelo gestacional / perinatal, pero siguen siendo temas, términos tabú, que se desconocen si no has pasado por algo así, sea en primera persona o a través de alguien.

Por eso había pensado que podría ser interesante hacer un repaso a estos términos y símbolos, ahora que retomamos el blog con nuevas metas y expectativas.

Comenzando por el principio y para poder hablar con propiedad me gustaría hacer una distinción, se llama aborto a la interrupción de un embarazo cuando el peso del embrión o feto es menor de 500 gramos o  la gestación es inferior a 22 semanas, estos normalmente suceden en el primer trimestre, pero cuando ocurre en el segundo se le llama aborto tardío. Si un feto muere dentro del útero con un peso mayor a 500 gramos o con un desarrollo gestacional mayor a 24 semanas (cuando se considera que en condiciones optimas, su vida podría haber sido posible fuera del útero)  hablamos de muerte fetal. Y de Muerte fetal precoz cuando ocurre a partir del segundo trimestre, el peso es menor de 1000 gramos y el embarazo no ha llegado a término.

IVE es interrupción voluntaria del embarazo, se llama igual independientemente del mes en que se realice y aunque el motivo sea “incompatibilidad con la vida”. A partir de la semana 22 hay que solicitar un comité de valoración que apruebe la interrupción, siempre y cuando no tenga posibilidades de sobrevivir al parto y/o la vida de la madre corra peligro. A mí personalmente el VOLUNTARIA, me desgarra el alma.

Si nos referimos al duelo hablamos de dos términos. Duelo gestacional cuando nos enfrentamos a la pérdida de un embarazo durante la primera mitad del embarazo. Hasta aproximadamente las 24 semanas. A partir de la semana 24 se suele hablar de duelo perinatal, normalmente si se ha dado a luz al feto sin vida. Una cosa que se debería tener en cuenta es que el duelo se pasa aunque sea una IVE, voluntaria o forzada.

Si nos referimos a los bebes, coloquialmente se llama bebé arcoíris al pequeñ@ que nace tras una perdida, NO porque venga a ocupar el lugar que su herman@ dejó vació, lo siento ese vacío no se llenará nunca, sino porque viene a darnos luz, color tras la oscuridad de la tormenta, una tormenta que nunca cesará del todo porque el dolor nunca desaparece.

Un bebé estrella es el que solo vivió en el vientre su madre y plácidamente se durmió. Se dice que los bebe estrella brillan por la noche y por el día se esconden tras las nubes para acompañar a sus papás. Son bebés sin nombre y de los que normalmente se desconoce el sexo.

Un bebé ángel es que fallece al final de la gestación o al poco tiempo de nacer, un bebé con nombre propio y al que se ha dado a luz, aunque fuera sin vida.

Se llama bebé sol al pequeño que nació antes de una pérdida, entre la inocencia, la alegría, y la confianza de un embarazo perfecto y normal. El amor puro antes de saber que los sueños pueden romperse tan cruelmente.

Mamá Mariposa es una madre que viendo truncado su embarazo, ha tenido que aprender a ejercer su maternidad sin la presencia física de su pequeño. Nos llaman mariposas, porque es algo que nos transforma para siempre y como el gusano que sale de su crisálida convertido en mariposa, nosotras renacemos del dolor del duelo.

Otra cosa que deberíamos saber, sobre todo para evitar comentarios desafortunados delante de unos padres que se debaten entre la alegría y el más terrible de los dolores, es que si ves una mariposa morada pintada en una cuna es muy probable que ese bebe sea el único superviviente de un embarazo múltiple.

En algunos hospitales se está empezando a poner en marcha un protocolo de duelo perinatal, que utiliza una mariposa azul para identificar zonas acondicionadas, lejos de intromisiones, miradas y comentarios inapropiados donde permitir a los padres pasar el proceso lo más respetuosamente posible.

Como habréis podido observar las mariposas son un símbolo recurrente en el duelo y es que desde la antigüedad muchos pueblos han creído que la transformación de las mariposas se asemejaba al viaje del alma cuando abandona el cuerpo para renacer como símbolo de inmortalidad. Los irlandeses del siglo XVII creían que las mariposas blancas tenían el alma de los niños muertos, inocentes y puros, por lo que estaba prohibido matarlas.

Reconozco que esa idea me transmite paz, y cada vez que veo una mariposa blanca, me gusta pensar, que es mi pequeña, que cuida de nosotros.